jueves, 6 de julio de 2017
sábado, 18 de febrero de 2017
Himnos al Eterno Femenino
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| Eterno Femenino |
Himnos al Eterno Femenino (fragmento)
Aparecí en el principio del mundo.
Antes de los siglos salí de la mano de Dios...
Me fue concedido colaborar en su obra.
Dios me pensó y me hizo principio y origen de la multiplicidad,
como la fuerza que da solidez, que es centro y patria de las cosas.
Yo soy el rostro que une todos los seres,
el aroma que los viste, los atrae,
y los arrastra libre y apasionadamente en el camino de su unión.
Por mí todo se pone en movimiento, todo se ordena.
Yo soy la gracia sumergida en el mundo, para que éste llegue a reunirse,
para que llegue a juntarse.
Yo soy el ideal que sobre él planea y hacia el cual el mundo asciende.
Yo soy lo esencialmente femenino.
Al principio era como una ola de fuerza, como un hálito de amor para las aspiraciones, todavía débiles, de las polaridades correlativas.
Como un alma adormecida aún, pero actuante, movía sin embargo con pleno poder la primera masa material casi sin forma, que se abandonaba al campo de mi atracción.
Yo fui la que de esta manera coloqué los cimientos del universo.
Yo soy el único rayo, a partir del cual y en cuyo seno todo llega a ser, se desarrolla y alcanza su plenitud.
Por el entrelazamiento creativo de mi ser con la naturaleza, actúo como su principio vital, soy el alma del mundo. Soy en verdad el encanto (charme) del universo presente en todo, soy la sonrisa de la creación con muchos rostros.
Soy la entrada (el acceso) al corazón del mundo universal y personal, la puerta de la tierra -la iniciación- yo misma soy este corazón.
Quien me prende, se me entrega, y es prendido por el universo.
En esencia yo soy fértil -es decir:
Estoy dirigida hacia el futuro, hacia el ideal.
Vosotros, hombres, cuanto más me busquéis sólo en la dirección del placer, tanto más os vais alejando de mí.
Teilhard de Chardin
miércoles, 18 de enero de 2017
Manifiesto por un Arte Revolucionario Independiente
Por
un arte revolucionario independiente
Comentario para poetas
jóvenes
En
1938 León Trotski, André Breton y Diego Rivera redactaron en
México lo que se llamaría “Manifiesto por un arte revolucionario
independiente.”
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| Maestra rural Diego Rivera |
Con
este escrito pretendían reivindicar dos cosas: la independencia del arte
– por la revolución, y la revolución – por la liberación del
arte.
Ellos
creían en su tiempo, que la situación de la ciencia y el arte se
habían vuelto intolerables, que los aportes filosóficos o
artísticos no podían ser producto de la manifestación espontánea
de la necesidad o fruto de un azar hermoso. Hablaban
de que desde el punto de vista revolucionario para llegar a
transformar el mundo, había que delimitar unas leyes que rigieran el
movimiento artístico y la vigilancia incesante para garantizar unas
leyes específicas que rigieran la creación intelectual.
Según
ellos el verdadero arte no se satisface sobre la variación de
modelos establecidos, sino que tiene que expresar las necesidades
íntimas del hombre y de la humanidad aspirando a una reconstrucción
radical y completa de la sociedad, al mismo tiempo reconocen que solo
una revolución social puede abrir el camino a una nueva cultura,
utilizando la oposición artística como fuerza para contribuir al
desprestigio y la ruina de los los regímenes.
Desde
este punto de vista se cree que el auténtico artista debe orientar
el pensamiento de sus contemporáneos hacia la instauración de un
orden nuevo.
Este
manifiesto se reafirma en las ideas Marxistas:
Decía
Marx: “El escritor debe naturalmente ganar dinero para poder vivir
y escribir, pero en ningún caso debe vivir para ganar dinero. La
primera condición de la libertad de escribir estriba en que no es un
oficio.”
Conclusión:
Si usted es de los que no cree en la instrumentalización del arte,
“Ama” verdaderamente la poesía y está cansado de que su trabajo
poético sea considerado como un pasatiempo, recuerde que la
verdadera revolución es interior y lo demás son tonterías. Lea,
lea y lea, escriba sobre lo que le dé la gana al margen de
seudolíderes, gurús y otra hierbas, hasta encontrar su propia voz,
sin olvidar que por mucho que evolucione el genero poético, la única
característica que no puede perder es la de manifestar belleza.
Calix Mejia .·.
sábado, 24 de diciembre de 2016
24 de diciembre origen según culturas
Días epagómenos – 24 de diciembre
Cuando
Ra, dios solar, se enteró de la infidelidad de su esposa embarazada,
Nut, la maldijo, de modo que no pudiera parir en ningún mes del año.
Pero Nut tenía otro amante poderoso, el dios Thot, que jugando una
partida de damas con la Luna consiguió de ésta una 72ª parte de
cada día del año, con las que compuso cinco días completos que
agregó al año egipcio de 360 días. En estas últimas jornadas la
maldición de Ra quedaría sin efecto. Así pues, Osiris nació el
primero de estos días y en los días siguientes nacieron sus otros
cuatro hermanos: Horus, Set, Isis y Neftys.
En su origen, el año egipcio contaba tan solo con 360
días. Según la leyenda, Geb (la Tierra) y Nut (el cielo) estaban
tan unidos amándose que no quedaba espacio entre ellos. Esta
situación enfureció a Atum (el primer dios que cobró forma,
"aquel que vino a la vida por sí mismo", señor de
Heliópolis, abuelo de Nut y Geb). Así que ordenó a su hijo Shu,
dios del aire y padre de ambos nietos, que los separase.
Para ello, Shu se colocó sobre Geb sosteniendo la cabeza de Nut, de
forma que no pudieran tocarse el uno al otro. Sin embargo, Nut había
quedado ya embarazada.
Atum, enfadado, le prohibió dar a luz en cualquiera de los 360 días
que componían el año. Thot, dios de la sabiduría, nacido de Atum,
decidió ayudar a Nut y para ello desafió a Khonsu, dios lunar que
se encargaba de medir el tiempo, a una
partida de senet (juego parecido al backgammon, muy popular en
Egipto), pidiendo tiempo a cambio cada vez que venciese. Este dió
tiempo y luz de luna por cada partida perdida, y ese es el origen de
las fases lunares.
Así Thot ganó a Khonsu los cinco días epagómenos y el año tuvo
desde entonces 365 días, de modo que Nut pudo dar a luz a sus cinco
hijos: Osiris, Horus, Seth, Isis y Neftis.
Es un momento mágico: las madres han renovado su compromiso con la
vida. La juventud se deja embriagar por la emoción porque, después
de la noche de las madres, les llega su turno. Al día siguiente, las
madres expresarán todo su amor por sus hijos en forma de regalos con
significado mágico. Los antiguos anglosajones solían organizar una
gran cena a la que asistían las mujeres de la familia y llevaban
regalos para los niños. Todos los símbolos populares de este día
provienen de tradiciones paganas. El Árbol de la Vida, nuestro árbol
de Navidad que hoy decoramos con bolas y luces, los regalos que
colocamos a sus pies y todos los símbolos navideños forman parte de
nuestra herencia. El leño de Navidad tiene orígenes alemanes /
escandinavos. Ops sigue ofreciendo regalos a medida que prosigue su
fiesta. La Diosa de las Estrellas, la Diosa de la Naturaleza,
gobierna en todo el mundo. Su símbolo de la estrella polar, que luce
en lo alto de todos los árboles de Navidad, nos recuerda de dónde
vienen nuestras tradiciones.
Fiesta de Nacimiento
del Sol Invicto.
Nacimiento
de los dioses solares. – 25 de Diciembre
También se celebra el nacimiento de Mitra, dios iranio del cielo y
de la luz y, más tarde, tutelar de las legiones romanas. Nació
milagrosamente del seno de una roca y los pastores fueron los
primeros en dirigir sus plegarias al niño desnudo, cubierto tan sólo
por un gorro frigio. El culto al Sol, de escasa importancia entre los
antiguos romanos, cobró auge a partir del emperador Aureliano,
quien, en el 274, lo asimiló al "Sol Invictus" de la
religión siria e instauró un nuevo culto. Con el tiempo, este dios
acabó imponiéndose a las demás divinidades, hasta desembocar, por
sincretismo, en una religión monoteísta.
Juvenalia:
En este día se organizaban muchos actos para los niños: teatro,
relatos de cuentos, máscaras, personajes mágicos (arlequines,
bufones). Todo el mundo se vestía con sus mejores trajes y comía
los mejores alimentos. Los primeros regalos solían ser talismanes
que daban buena suerte: un cascabel, un sombrero de la suerte, un par
de calcetines para llevar en tu camino afortunado, juguetes, prendas
de ropa cálidas para utilizar durante el invierno. Se organizaban
bailes donde los jóvenes se conocían, se cortejaban y se enamoraban
bajo el muérdago. Mucho antes de que los habitantes de Europa
tuvieran contacto con el cristianismo (importado de oriente) ya
cele-braban la Navidad, que durante siglos los anglosajones
conocieron con el nombre de Modraniht, y era similar a cómo la
celebramos hoy en día.
Fiesta de Astarté:
Relacionada con Ishtar de Babilonia, la estrellada Astarté, la Gran
Diosa de Oriente Medio, se remonta en sus orígenes al neolítico.
Era el poder creador, conservador y destructor que asocia-mos con
todas las diosas vírgenes. Salomón la adoraba en la Biblia, tal vez
por este motivo los cristianos la convirtieron en el demonio Astoret
y, para empeorar las cosas, además la masculi-nizaron. Los árabes
llamaban Athtar a Astarté. En arameo era Attar-Samayin, el lucero de
la mañana en el cielo. Para los habitantes de Canaán, era Astoret,
la regente celestial, madre de Baahm, madre
de
todos los dioses.
Navidad:
La figura de Papá Noel ha pasado por muchas encarnaciones, desde
antiguo dios, pasando por santo cristiano, hasta un importante
componente del folklore americano y europeo. Sus renos son un claro
testimonio de sus orígenes chamánicos y sus duendes proceden de las
leyendas de la Antigua Religión. La Rama del Beso es el muérdago,
un hechizo mágico para los enamorados. En ocasiones una chica se
sentaba en el leño de Navidad mientras lo arrastraban; después todo
el mundo bebía a la salud de la chica, que simbolizaba a la diosa
del sol. Los Saturnales seguían cele-brándose.
Tony
Calix .·.
lunes, 19 de diciembre de 2016
Simbolismo de la Navidad
"Inútilmente habrá
nacido Cristo en Belén si no nace en nuestro corazón.”
El sol se mueve de sur a
norte y de norte a sur. Cuando el sol avanza hacia el norte desde el
24 de diciembre para animar, dar calor y vida a todas las criaturas.
El Niño Sol nace el 24 ya para amanecer del 25 de diciembre y se
crucifica en el equinoccio de primavera para dar vida a todo lo que
existe. Débil y desvalido nace el
Niño del Sol en este humilde pesebre del mundo y en una de esas
noches muy largas del Invierno, cuando los días son muy cortos y las
noches largas en las regiones del norte.
El Establo o Pesebre donde
el Niño Nace es la morada Divina del alma, el templo eterno invadido
ahora por los animales del deseo. Dentro del Reino del alma existen
los Elementarios animales del deseo. Estos se nutren con las
substancias inferiores de los bajos fondos animales del hombre. Allí
viven y se multiplican. Estos Animales constituyen eso que se llama
EGO; el YO existe pluralizado. El YO se halla constituido por
Elementarios animales; Los animales del establo donde el Niño nace
para salvar al hombre. Cada Elementario animal representa un
determinado defecto; cuando aniquilamos un defecto, muere su
Elementario correspondiente. Nosotros necesitamos morir de instante
en instante, disolver el YO Psicológico que se reencarna siempre
para satisfacer deseos.
El signo de la Virgen
Celestial, se eleva en el horizonte por la época de Navidad y así
nace el Niño para salvar al mundo. El Cristo Sol se crucifica en
nuestro planeta tierra para dar vida a todo lo que existe, después
de su muerte resucita en toda la creación y madura entonces la uva y
el grano. Este es el drama cósmico que se repite de momento en
momento en todos los mundos, en todos los soles. La Ley del Logos es
el sacrificio.
martes, 25 de octubre de 2016
¿Quién era yo antes del nacimiento de mi padre y de mi madre?
INTROITO
Todos
hemos oído decir vagamente que el hombre posee un algo inmortal
llamado alma que se supone que sobrevive a la muerte del cuerpo.
"Confío
en que tengo alma"
Digamos: "Sé que soy
un alma"
El
hombre es un alma
que tiene cuerpo.
“El
cuerpo no es el hombre, sino tan sólo su vestidura".
"Lo
que llamamos muerte es la dejación de un vestido usado, y no el
fenecimiento del hombre, como tampoco fenecemos cuando mudamos de
gabán. Por lo tanto, no
perdemos a nuestros queridos parientes y amigos, sino que
tan sólo perdemos de vista el traje en que acostumbrábamos verlos.
Ha desaparecido el traje, pero no el
hombre que lo llevaba. Seguramente amamos al ser
humano y no el traje.
Antes
de que podamos comprender la condición de los difuntos es necesario
comprender la nuestra. Hemos de con-vencernos de que somos inmortales
porque somos de esencia divina, chispas del mismo Fuego de Dios; que
hemos vivido siglos antes de ponernos estas vestiduras a que llamamos
cuerpos y viviremos siglos después de que se hayan convertido en
polvo".
Al
dormir nos colocamos en la misma condición a que han pasado los
difuntos. Y mientras vivamos estarán en nuestro corazón y en lo
hermoso de nuestros sueños”.
jueves, 20 de octubre de 2016
Mito Tántrico
La tierra no es el mundo, el hombre construyó el mundo:
El
comienzo del tiempo y del mundo es reciente, cuando el hombre
identificó por primera vez tiempo con muerte física
hace unos doce mil años .
Antes de este tiempo solo existía el pasado que se extendía hacia atrás, hasta la primera forma de vida sobre la Tierra. El tiempo no es pasado; el tiempo proporciona el sentido de mañana o de continuidad sobre la que se construye el mundo.
Antes
de la vida sobre la tierra no solo no había
tiempo,
sino tampoco pasado - solo el presente, la presencia, o el notiempo.
Las
cosas han ido mucho peor para el hombre y la mujer desde que
comenzaron a deslizarse imperceptiblemente en
el tiempo o en el autoolvido alrededor de 10.000 A.C.
Originalmente,
hace alrededor de doce mil años, los cuerpos individuales de los
hombres y las mujeres estaban
permanentemente rodeados por un magnífico orbe o aureola dorada que, irradiando del plexo solar, se extendía visiblemente muy por
encima de la cabeza adentro de la tierra y hacia afuera más allá
del alcance de
los miembros extendidos.
El
orbe de la mujer era de un dorado ligeramente más profundo que el del hombre, pero ambos tenían la misma hermosa, sublime y
deslumbrante cualidad.
La
mujer era puro amor, el polo pasivo sereno del amor espiritual humano
sobre la tierra. El hombre, el polo positivo activo, también era
amor, el amor de la autoridad pura, el principio masculino, que era
el guardián del amor o de la mujer o de la tierra.
El
amor de él o de ella era responsable de mantener la cualidad divina,
dorada del amor entre ellos.
El
brillo de sus aureolas reflejaba en todo momento la intensidad y la
pureza de ese amor. Su acto de amor físico era extático. La energía
divina generada era tan poderosa que después de hacer el amor sus
cuerpos o halos se encendían con un esplendor increíble. Esta
irradiación autoluminosa
del espíritu o amor creado en cada uno por la unión física era la
manifestación de su divinidad sobre la tierra.
El
hombre y la mujer al principio del tiempo eran dioses, y ellos
sostenían la consciencia y la presencia de su divinidad, su
no-temporalidad, haciendo el amor físico divino.
El
halo o energía dorada era su medio de comunicación, juntos o
separados. Su alcance iba más allá de su contorno visible, y a
través de ella cada uno estaba en un continuo contacto imperturbado
con el otro, en silencio y quietud - esto es en la consciencia mutua
del amor puro -.
Con
el tiempo, cuando uno de los dos halos necesitaban regenerarse, el
hombre y la mujer se atraían juntos, hacían el amor como los únicos
polos físicos de consciencia
sobre la tierra y se iluminaban y regeneraban de nuevo.
La
comunicación entre ellos era tan completa que no había
necesidad
de hablar. El hablar se desarrolló con el tiempo; en los hombres y
las mujeres, que al perderse ellos mismos en el tiempo dado a otras
cosas, a construir el mundo, comenzaron a olvidar amar - esto es,
olvidaron como ser ellos mismos todo el tiempo. El resultado fue que
fallaron en hacer el amor físico,divino.
Sus halos o conciencia perdieron la conexión dorada y tuvieron que empezar a hablar a través de la brecha desarrollada entre ellos. Entonces, a través del habla, aparecieron los malos entendidos y la emoción. Mientras el tiempo o la falta de amor invadían más el cuerpo del hombre y de la mujer, el habla reemplazó la inmediatez y la plenitud del amor y el vocabulario creció y creció. En vez de 'estar' en el amor, ellos decían, “te amo” y otros muchos sustitutos verbales para el amor.
Algunos
individuos retenían la intensidad del halo más tiempo que otros,
pero con el tiempo o el pasado aumentando en cada uno, las cosas
fuero inexorablemente peor.
Miles
de años después, la mayoría de los hombres y mujeres habían
olvidado cómo ser amor y cómo hacer el amor. No obstante realizaban
aparentemente el mismo acto físico, no podían liberar o generar la
energía divina
y personificar en ellos mismos el espíritu viviente o la presencia
de amor, el no-tiempo.
Los
cuerpos del hombre y de la mujer no estuvieron ya alineados en el
amor sino en el tiempo y la emoción. En vez de hacer el amor puro
hacían amor demandante, emocional. Y en vez de producir niños
iluminados espiritualmente, los producían emocionalmente
dependientes.
La
mujer, que una vez fue amor puro, ahora estaba confundida y
descontenta perennemente. El hombre, habiéndose perdido, ahora era
impaciente con ella y, tratando de encontrar un sustituto en la
autoridad, se volvió ocupado e inquieto perennemente. Más aún,
careciendo de la autoridad para controlarla, utilizó su fuerza
física y económica superior para forzarla a una posición social
inferior, particularmente explotando el amor de su juventud.
Esto
la enrabió tanto que engendró el demonio, quien mientras el tiempo
continuaba, nunca olvidaría o perdonaría la injusticia de él y la
corrupción del amor. La carrera humana, la carrera en el tiempo,
había comenzado.
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