Al
final de la formula se incluye
un poema realizado con ella.
un poema realizado con ella.
La
formula consiste en aplicar estrictamente siete reglas:
- Primera. Se cogen unas palabras, de carácter poético y se distribuyen poco a poco entre las diferentes estrofas. Ejemplo, susurro, desvelo, tintineo, alborada, crespones, aleteo, nenúfar, alondra, etc.
- Segunda. Se cogen unas palabras de carácter corriente a las que se poetiza dándoles una terminación cariñosa: Pajariyo, arroyuelo, blanquecino, etc.
- Tercera. Se forman unas cuantas parejas de diferentes colores, de modo que se contradigan lo más posible los colores de cada pareja: negro verdor, blanco escarlata, azul blanquecino, etc.
- Cuarta. A unos cuantos verbos se les cambia de ocupación habitual, sin que se den cuenta. Ejemplo: se cierran las sombras “en lugar de puertas o ventanas”, se masca el silencio “en vez de un buen filete”, se le clava un rejón al firmamento “en lugar de a un toro de trapío”, se mira uno en la brisa, “en lugar de en un espejo “, se borda un aciago destino “ en lugar de un sufrido mantel”,etc.
- Quinta. Se distribuye también entre las estrofa unas cuantas palabras, de esas que a veces emplea la gente sin saber lo que quieren decir: enhiesto, hirsuto, inerme, inane, incólume, baldío,etc.
- Sexta. Puede ir bien, para lograr mayor fuerza poética, aprovechar algún trozo de un poema clásico conocido; así, a Rubén Darío se le puede coger eso de los “claros clarines”.
- Séptima. Si se encuentra a mano algún estribillo, aun que sea corto, para repetir entre cada dos estrofas, mejor que mejor.
Método
aplicado al pie de la letra.
Tu
senda
¡Qué
hirsutos y enhiestos se yerguen!
-amaro
espejuelo-
frises
en la noche,
cerrando
sus sobras sobre el arroyuelo.
Tu
senda...
Ayes
y lamentos
suaves
tintineos mecidos al viento
cabalgan con furia, inermes e inanes
y
allá en la alborada
clavan
su rejón sobre el firmamento
Tu senda...
La
luna se mira en tu brisa
sabe
que en la noche, donde las estrellas,
cuando el canto duerme,
suave y placentero,
se masca un silencio de angustias
que
sólo se quiebra junto al limonero,
Tu
senda...
La
alondra se viste de un blanco escarlata.
Sus trinos golpean cual
claros clarines,
y
como un susurro de negro verdor
levanta su vuelo en la noche,
dejando
con llanto y en flor
un
negro y baldío desvelo.
Tu
senda...
Junto
al aleteo de los pajarillos
se
escucha el mugido de una vaca en pena
que
borda su aciago destino,
-torre
de marfil, grácil tintineo-
nenúfar
de plata de azul blanquecino.
Tu
senda...
Y
allá entre las sombras
macando
un silencio,
al
aire sus negros crespones,
baja
por tu senda...
..¡mi
menda!
Broma ilustrativa.

No hay comentarios:
Publicar un comentario