domingo, 2 de octubre de 2016

Formula Para Hacer Poemas Chulis, fácil es, bonito queda.




Al final de la formula se incluye
un poema realizado con ella.


La formula consiste en aplicar estrictamente siete reglas:
  1. Primera. Se cogen unas palabras, de carácter poético y se distribuyen poco a poco entre las diferentes estrofas. Ejemplo, susurro, desvelo, tintineo, alborada, crespones, aleteo, nenúfar, alondra, etc.
  2. Segunda. Se cogen unas palabras de carácter corriente a las que se poetiza dándoles una terminación cariñosa: Pajariyo, arroyuelo, blanquecino, etc.
  3. Tercera. Se forman unas cuantas parejas de diferentes colores, de modo que se contradigan lo más posible los colores de cada pareja: negro verdor, blanco escarlata, azul blanquecino, etc.
  4. Cuarta. A unos cuantos verbos se les cambia de ocupación habitual, sin que se den cuenta. Ejemplo: se cierran las sombras “en lugar de puertas o ventanas”, se masca el silencio “en vez de un buen filete”, se le clava un rejón al firmamento “en lugar de a un toro de trapío”, se mira uno en la brisa, “en lugar de en un espejo “, se borda un aciago destino “ en lugar de un sufrido mantel”,etc.
  5. Quinta. Se distribuye también entre las estrofa unas cuantas palabras, de esas que a veces emplea la gente sin saber lo que quieren decir: enhiesto, hirsuto, inerme, inane, incólume, baldío,etc.
  6. Sexta. Puede ir bien, para lograr mayor fuerza poética, aprovechar algún trozo de un poema clásico conocido; así, a Rubén Darío se le puede coger eso de los “claros clarines”.
  7. Séptima. Si se encuentra a mano algún estribillo, aun que sea corto, para repetir entre cada dos estrofas, mejor que mejor.


Método aplicado al pie de la letra.


Tu senda

¡Qué hirsutos y enhiestos se yerguen!
-amaro espejuelo-
frises en la noche,
cerrando sus sobras sobre el arroyuelo.
Tu senda...

Ayes y lamentos
suaves tintineos mecidos al viento
cabalgan con furia, inermes e inanes

y allá en la alborada
clavan su rejón sobre el firmamento
Tu senda...

La luna se mira en tu brisa
sabe que en la noche, donde las estrellas,
cuando el canto duerme, suave y placentero,

se masca un silencio de angustias

que sólo se quiebra junto al limonero,
Tu senda...

La alondra se viste de un blanco escarlata.
Sus trinos golpean cual claros clarines,

y como un susurro de negro verdor
levanta su vuelo en la noche,

dejando con llanto y en flor
un negro y baldío desvelo.
Tu senda...

Junto al aleteo de los pajarillos
se escucha el mugido de una vaca en pena
que borda su aciago destino,
-torre de marfil, grácil tintineo-
nenúfar de plata de azul blanquecino.
Tu senda...

Y allá entre las sombras
macando un silencio,
al aire sus negros crespones,
baja por tu senda...
..¡mi menda!

Broma ilustrativa.

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