Soy un canal abierto
para la energía creativa.)”El hecho de que la iniciación enseñe a morir no significa
que preconice el aniquilamiento. ¡Si hay algo que con toda certeza no existe,
es la Nada! Aspirar a ella corresponde al ideal más falso que pueda concebirse,
puesto que nada se destruye, todo se transforma. Lejos de suprimir la vida, la
muerte provee a su perpetua renovación, Disuelve el continente a fin de liberar el contenido,
que se representa como un líquido incesantemente trasvasado de un recipiente
perecedero a otro, sin que jamás se pierda una solo gota. (El Arte /espejo/ VIX. A.:C.:)
domingo, 21 de abril de 2019
jueves, 18 de abril de 2019
Primeras páginas."El Jorobado de Nuestra Señora de París". (Nota de Víctor Hugo)
Nota
de Víctor Hugo en la página del título de su manuscrito:
«He
escrito las tres o cuatro primeras páginas de Nuestra Señora de París el 25 de
julio de 1830. La revolución de julio me interrumpió.
Después vino
al mundo mi querida pequeña Adela (¡bendita sea!) y continúo escribiendo Nuestra
Señora de París el primero de septiembre;
la obra se
terminó el 15 de enero de 1831. Adela nació el segundo día de la revolución. Cuando
hace algunos años el autor de este libro visitaba o, mejor aún, cuando rebuscaba
por la catedral de Nuestra Señora, encontró en un rincón oscuro de una de sus torres,
y grabada a mano en la pared, esta palabra: “ANAFKH” (Fatalidad).
Aquellas mayúsculas griegas, ennegrecidas por el tiempo, profundamente marcadas
en la piedra, y la influencia gótica de su caligrafía y de sus formas,
atrajeron vivamente al autor. Más tarde los muros fueron encalados o raspados
(ignoro cuál de estas dos cosas) y la inscripción desapareció. Así se tratan desde
hace ya doscientos años estas maravillosas iglesias medievales;
las
mutilaciones les vienen de todas partes tanto desde dentro, como de fuera. Los
párrocos las blanquean, los arquitectos
pican sus piedras y luego viene el populacho y las destruye. hoy
no queda ya ningún rastro de aquella palabra misteriosa grabada en la torre
sombría de la catedral de Nuestra Señora; ningún rastro del destino desconocido
que ella resumía tan melancólicamente. El hombre que grabó aquella palabra en aquella pared hace siglos que se ha desvanecido, así como la palabra ha sido
borrada del muro de la iglesia y como quizás la iglesia misma desaparezca
pronto de la faz de la tierra. Basándose en esa palabra, se ha escrito este
libro...”.
Marzo de
1834.
8 párrafos,26 lineas, 290 palabras. Un minuto 35 segundos de lectura.
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