He
encontrado un poema escrito a maquina no he podido escanearlo y no lo he
encontrado en la red, lo he pasado al Word y lo comparto con ustedes, 298
palabras, 1,349 caracteres 1,650 con espacios , 48 versos y 49 silencios.
A
UN POETA
Cultiva,
con amor, el consonante.
Las palabras son joyas. Y no hay vicio
En tallar las facetas de un diamante
para que brille más. No el artificio
de un vulgar, consonante sin hondura;
te pido, en él, belleza y maestría:
hasta la flor, perfecta en su hermosura,
muestra su incomparable simetría.
Y el sol rima su verso, sin presura,
entre los dos crepúsculos del día.
Con simétrico ritmo, cada hora
preside nuestra vida. Observa, en ella,
desde el ancho abanico de la aurora
hasta las ocho puntas de la estrella.
El pavo real despliega su plumaje
para asombrar los ojos con sus galas.
Y la blanca paloma hace un viraje
con las fugaces rimas de dos alas.
Rimas son, musicales y perfectas,
las gotas de agua en la sonora fuente:
las verdes ramas, en el bosque erectas,
y en su granada espiga, la simiente.
Todo tiende a buscar su consonante.
La llanura lo encuentra en la montaña.
En la sombra, la luz. Y el agua errante.
en los guijarros que, pasando, baña.
Por qué, pues, despojar a tus poemas
del singular ornato de la rima?
Engarza en oro tu primor de gemas,
como el orfebre pulimenta y lima.
Yá sé que es trabajoso y que la idea
tiene que someterse a una tortura.
Pero después que sometida sea,
¡qué fuerza de expresión! ¡Que hermosa y pura!
Desdeña el perezoso romancillo,
La asonancia es muy fácil de encontrar.
Ni en lo vulgar estriba lo sencillo,
ni te eches en el surco si has de arar.
!Trabaja con la gubia y el martillo!
¡Talla, pule y cincela sin cesar!
Y abandona desidias perezosas,
Propias de quien la rima no gobierna.
La lección nos la dan astros y, rosas:
¡hay que alcanzar la perfección eterna!
Luis Fernández Ardavi
Las palabras son joyas. Y no hay vicio
En tallar las facetas de un diamante
para que brille más. No el artificio
de un vulgar, consonante sin hondura;
te pido, en él, belleza y maestría:
hasta la flor, perfecta en su hermosura,
muestra su incomparable simetría.
Y el sol rima su verso, sin presura,
entre los dos crepúsculos del día.
Con simétrico ritmo, cada hora
preside nuestra vida. Observa, en ella,
desde el ancho abanico de la aurora
hasta las ocho puntas de la estrella.
El pavo real despliega su plumaje
para asombrar los ojos con sus galas.
Y la blanca paloma hace un viraje
con las fugaces rimas de dos alas.
Rimas son, musicales y perfectas,
las gotas de agua en la sonora fuente:
las verdes ramas, en el bosque erectas,
y en su granada espiga, la simiente.
Todo tiende a buscar su consonante.
La llanura lo encuentra en la montaña.
En la sombra, la luz. Y el agua errante.
en los guijarros que, pasando, baña.
Por qué, pues, despojar a tus poemas
del singular ornato de la rima?
Engarza en oro tu primor de gemas,
como el orfebre pulimenta y lima.
Yá sé que es trabajoso y que la idea
tiene que someterse a una tortura.
Pero después que sometida sea,
¡qué fuerza de expresión! ¡Que hermosa y pura!
Desdeña el perezoso romancillo,
La asonancia es muy fácil de encontrar.
Ni en lo vulgar estriba lo sencillo,
ni te eches en el surco si has de arar.
!Trabaja con la gubia y el martillo!
¡Talla, pule y cincela sin cesar!
Y abandona desidias perezosas,
Propias de quien la rima no gobierna.
La lección nos la dan astros y, rosas:
¡hay que alcanzar la perfección eterna!
Luis Fernández Ardavi

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